La inteligencia artificial ha avanzado tan rápido que hoy es posible crear imágenes, vídeos o audios hiperrealistas de una persona sin que esa persona haya hecho nada. Son los llamados deepfakes.
Un deepfake es un contenido generado o manipulado con inteligencia artificial que imita la imagen, la voz o los gestos de una persona real, haciéndola parecer auténtica.
El problema surge cuando:
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Se utiliza sin consentimiento
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Se comparte en redes sociales o medios digitales
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Se emplea con fines difamatorios, sexuales, publicitarios o fraudulentos
Aquí entran en juego varios derechos fundamentales.
